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jueves, 20 de septiembre de 2012

RECUERDO DE JUANA LA LOCA


En la tele estaba una señora con unas trenzas en la mano, lloraba desesperada y hablaba con un muerto, que ya sabía yo que no estaba muerto, que era un actor que se hacia el muerto.  Creo que pregunté que qué le pasaba a esa señora y me dijeron que estaba loca. Claro, ya lo entendí, se murió el señor, que era su marido y ella estaba tan enamorada de él, que se volvió loca y se cortó las trenzas. Era la primera noticia que me llegaba de Juana la Loca.
Después vinieron más obras de teatro, novelas y  películas, y me fui montando la historia a la medida de mis pocos años. Juana “Laloca”, que yo pensaba que era su apellido, se había casado con Felipe de apellido “Elhermoso”.  Aunque mi padre me había dicho que era muy guapo, todavía yo no sabía lo que eran los apodos y los sinónimos. Así que seguí informándome, y supe que un día se fue a jugar un partido de futbol y bebió agua fría y se murió.
Enseguida aparecieron los libros de Historia y entonces sí que aprendí mucho de los Reyes Católicos, y la señora pasó a apellidarse “de Castilla”, con lo que intuí que el tal Felipe tendría otro apellido.
… Carlos I, Felipe II,.. Felipe III,…
Eh, Eh, Eh, espera, que nos hemos pasado. A ver, estaban Isabel y Fernando, y luego venía su hija Juana, y después apareció su nieto Carlos I de España y V de Alemania. Jo, cómo sonaba aquello de bien, “primero de España y quinto de Alemania”, un señor muy listo, por lo menos debía de hablar varios idiomas, porque se movía por toda Europa como Carlos por su casa. El inicio de la dinastía de los Austrias en España, el inicio del esplendor, época del Renacimiento, grandes cuadros representándolo a caballo, con armadura, vencedor de batallas,…
Pues menos mal que mis padres me llevaron al teatro, porque si no…….. ¡Vamos, que me dejo a doña Juana fuera!
         Lola Herrera representando “Juana del amor Hermoso” en el papel de Juana la Loca, y Vicente Parra en el papel de su padre Fernando. ¡En dos horas de representación me enteré de bastantes más cosas de las que había estudiado en Historia! Lo primero que me quedó claro, es que no estaba tan loca, que estuvo muy enamorada de un marido que le impusieron,…. Pero vamos, que a lo mejor interesó que estuviera un poco más desorientada de lo que en realidad estaba. Bueno, lo de irse peregrinando con el féretro, fue una “pasada”, claro, y ahí Vicente Parra, llevaba razón, “hija, para ya y entierra a tu marido”     
         Juana, tercera hija de los Reyes Católicos, nacida en Toledo en 1479, fue “contratada matrimonialmente” por sus padres con el  hijo del Emperador Maximiliano I de Habsburgo, Felipe: archiduque de Austria, duque de Borgoña, Brabante, Limburgo y Luxemburgo, conde de Flandes, de Habsburgo, de Hainaut, de Holanda, de Zelanda, Tirol y Artois, y señor de Amberes y Malinas. ¡Ala, apréndetelo si puedes! Aunque los futuros esposos no se conocían, se enamoraron locamente al verse. Pero dicen que mientras él perdía interés, ella cada vez se enamoraba más, y sentía más celos. Y tras varias desgracias dinástico-familiares (muertes de sus hermanos mayores Juan e Isabel, y la muerte del infante Miguel), se vio proclamada reina de Castilla en 1504. Creo que de aquí viene, más o menos, el hecho de tener un Felipe I antes de nuestro Real Felipe II,…Total, que ya la Historia no te cuenta claramente si se enfrió, o si lo envenenaron pero el hecho es que murió y la reina empezó a desvariar ya de una forma muy evidente. Finalmente, fue recluida en Tordesillas por su padre que asumió la regencia en su nombre hasta 1516 año en que Fernando II de Aragón muere y ya empezamos otra vez con líos.
Y en estos líos acabó la obra de teatro. Llegó a visitar a Lola Herrera (Doña Juana) un tal Juan Padilla, (o Juan Bravo o Francisco Maldonado) que no me enteré muy bien, pero creo que se había juntado con otros nobles para restituirla en el trono en contra de su hijo Carlos, el “primero de España y quinto de Alemania”, pero ella no quiso. De esto no me enteré muy bien, es que el tal Juan Padilla (o Juan Bravo o Francisco Maldonado) era Carlos Kaniowsky, y con quince años, por mucho que guste la Historia, o que interese el teatro,…. hay cosas que distraen la atención irremediablemente.
Y, claro, yo ya salía del teatro con otras tareas pendientes.
         Primero necesitaba saber más de esta mujer. Una mujer hija de unos padres “extraordinariamente emprendedores”, y, como hermana de futuros herederos de ese gran legado, educada y obligada a otros fines, los de mantener alianzas entre reinos. Esa mujer que tuvo que ir adaptándose a las circunstancias que le iba imponiendo el destino; que se encontró presa de un loco amor por un marido de conveniencia, que se vio reina sin quererlo ni pretenderlo, y que, finalmente, fue pieza clave en la consolidación y afianzamiento de su hijo como rey de un país que le era desconocido y en gran parte hostil (Vaya, que tenía que buscar a los Comuneros y enterarme mejor…)
         Y segunda tarea, como ya me había sucedido más veces, el propósito de volver a encontrarme con Lola Herrera y con Vicente Parra, esos grandes actores que durante dos horas me llevaron a un periodo de la Historia de España que no había encontrado en los libros o que si estaba, no me había fijado.

jueves, 17 de noviembre de 2011

RECUERDO DE MÍO CID

 “Sí, claro, como el Cid, que ganó una batalla después de muerto”. ¡Adivina de dónde salió esa frase!,… Pero para una pandilla de niños entre seis y nueve años, desde luego que el Cid era un Héroe. Claro que estaba Superman, Flash Gordon, el Zorro, la Pinpinela Escarlata, etc.…, Pero ¿el Cid? El Cid era de verdad, vamos, que todo el mundo lo conocía.  Rodrigo Díaz de Vivar, de Burgos… Que todos sabíamos dónde estaba Burgos (más o menos, así sin profundizar mucho en el Atlas). Que todos tenían algo que contarte de este guerrero: un día, te enterabas que el caballo se llamaba Babieca, otro día que la espada Tizona, otro que si Doña Jimena era su esposa, que doña Elvira y Doña Sol las hijas… Hasta te podían contar que la película la habían rodado cerca de casa, una tal Sofía Loren que era guapísima…

      El ciego sol se estrella
      en las duras aristas de las armas,
      llaga de luz los petos y espaldares
      y flamea en las puntas de las lanzas.

      El ciego sol, la sed y la fatiga.
      Por la terrible estepa castellana,
      al destierro, con doce de los suyos,
      -polvo, sudor y hierro- el Cid cabalga.

      Cerrado está el mesón a piedra y lodo...
      Nadie responde. Al pomo de la espada
      y al cuento de las picas, el postigo
      va a ceder... ¡Quema el sol, el aire abrasa!

      A los terribles golpes,
      de eco ronco, una voz pura, de plata
      y de cristal responde... Hay una niña
      muy débil y muy blanca,
      en el umbral. Es toda
      ojos azules; y en los ojos, lágrimas.
      Oro pálido nimba
      su carita curiosa y asustada.

       “¡Buen Cid! Pasad... El rey nos dará muerte,
      arruinará la casa
      y sembrará de sal el pobre campo
      que mi padre trabaja...
      Idos. El Cielo os colme de venturas...
      En nuestro mal ¡oh Cid! No ganáis nada.”

      Calla la niña y llora sin gemido...
      Un sollozo infantil cruza la escuadra
      de feroces guerreros,
      y una voz inflexible grita: “¡En marcha!”

      El ciego sol, la sed y la fatiga.
      Por la terrible estepa castellana,
      al destierro, con doce de los suyos
      -polvo, sudor y hierro-, el Cid cabalga            

     
¡Vaya lío, vaya lío…! El poema estaba en mi libro de lengua y lectura, nos estaban introduciendo al leguaje poético, las figuras literarias,…  La seño explicaba que el poeta suele utilizar expresiones exageradas o atribuye cualidades imposibles a objetos para dar más énfasis a lo que describe. También, decía la seño, puede que encontremos frases desordenadas, expresiones impensables en el lenguaje cotidiano, todo encaminado a hacer sentir al lector, provocarle sensaciones que le transporten a la escena.
Puf!, seño, que esto va a ser muy difícil, que somos muy pequeñas,…. Que mejor seguimos con los cuentos y los tebeos, ¡qué perezaaaa……!!!!!!!
Aquella lectura, efectivamente, fue difícil. Empezamos con “el ciego sol”, bueno, ya había que ordenar aquello, sería un sol ciego, pero ¿un sol ciego?, no, decía “ciego” por “cegador”. Vale, seño, parece que lo vamos entendiendo.
Los problemas continuaron con “llaga de luz” y “flamea”. Sorprendentemente, a partir de ahí, la comprensión fue mucho más fácil, Por lo menos, a mí, ya no me importaba que la voz de la niña fuera de plata y de cristal y que el oro nimbara su cara.
Yo ya estaba tan integrada en aquel grupo de hombres abrasados por el sol que iban camino del destierro a los que nadie ayudaba por miedo a las represalias del rey. Eso sí que era interesante, el Cid, caído en desgracia. El HÉROE había pasado a ser un proscrito. Y además, ¿dónde estaba eso del destierro? ¿A quién preguntar? ¿Dónde acudir? Pues a aquel que hasta había visto de cerca a la tal Sofía Loren…. ¿Papá? ¿Dónde está el destierro?
-          Pues donde te quieran mandar. Pero bueno, ¿tú que andas trajinando?
-          No, lo del Cid, …
-          Eso fue por el Juramento de Santa Gadea. Le hizo jurar al rey que no había tenido nada que ver en el asesinato de su hermano.
Tras perfilar que Santa Gadea era una iglesia de Burgos, cuando unos años después en el libro de Historia llegó el estudio de la Reconquista, fue muchísimo más fácil y ameno seguir las andanzas de este héroe,
“Rodrigo Díaz de Vivar fue un caballero castellano que llegó a dominar al frente de su propia  mesnada el Levante de la Península Ibérica a finales del siglo XI de forma autónoma respecto de la autoridad de rey alguno. Consiguió conquistar Valencia y estableció en esta ciudad un señorío independiente desde el 17 de junio de1094 ] hasta su muerte.”

              Y ya más mayor, cuando en el estudio de la Historia de la Literatura Española, apareció el Cantar de Mío Cid, escrito en estilo romance épico, narrando las aventuras y desventuras de Mío Cid Campeador, su noble esposa Doña Jimena, los matrimonios desgraciados de sus hijas Doña Elvira y Doña Sol, la traición de los Infantes de Carrión, etc.… Fue cuando me dí cuenta de que a mí lo que más me gusta es la Historia, buscar el hecho, aunque éste venga envuelto en frases desordenadas, con palabras altisonantes, dibujada con figuras imposibles,…o incluso, el cantar de gesta termine idealizando al héroe.
Descubrí que la “sabiduría” popular despertó en mí la curiosidad por la figura de un hombre honesto con sus ideas, valiente con sus hombres y leal a su rey, un hombre pieza clave en la Historia de la Reconquista que terminó por convertirse en leyenda. Y que todo lo que aprendí en los libros de historia, quedó prendido en mi mente junto con unos versos     

      El ciego sol, la sed y la fatiga.
      Por la terrible estepa castellana,
      al destierro, con doce de los suyos
      -polvo, sudor y hierro-, el Cid cabalga.
         

miércoles, 14 de septiembre de 2011

JOSE Mª RODERO Y CALÍGULA

José María Rodero Luján (Madrid, 26 de diciembre de 1922- 14 de mayo de 1991), ACTOR ESPAÑOL.
Sintió curiosidad por el mundo de la interpretación al enamorarse de una actriz. Tras presentarse a unas pruebas del Teatro Español, cambió sus estudios de ingeniería por los de Arte Dramático.
Ingresó en la Compañía de María Guerrero, y ya en la década de 1950 destacaba como uno de los activos más sólidos de los escenarios madrileños, con piezas como Plaza de Oriente, El landó de seis caballos , Soledad, Colombo, La casa de la noche , La herida luminosa , Yo traigo la lluvia, La Celestina o Elena Osorio. Tras triunfar con En la ardiente oscuridad, de Buero Vallejo, formó su propia compañía con la que ya por entonces era su esposa, la también actriz Elvira Quintilla. Decenas de montajes, en las décadas de 1960 y 1970, lo avalan como uno de los grandes actores españoles del siglo. Destacan Donde vas triste de ti, Una tal Dulcinea, El concierto de San Ovidio El caballero de las espuelas de oro, ¿Quién quiere una copla del Arcipreste de Hita?, Corona de amor y muerte, El tragaluz, Calígula, Luces de Bohemia, Los emigrados, Enrique IV, El hombre deshabitado, Historia de un caballo  o Las mocedades del Cid. A destacar, igualmente, sus participaciones a lo largo de varios años en el Festival de Teatro Clásico de Mérida, con obras como Calígula, Julio César y La cena del rey Baltasar
             Intervino en numerosas piezas en el espacio Estudio 1, La muerte de un viajante, Las Meninas, y sobre todo su recreación de Jurado nº 8 en la adaptación de Doce hombres sin piedad

Falleció en Madrid el 14 de mayo de 1991, cuando preparaba el estreno de Hazme de noche un cuento, del dramaturgo extremeño Jorge Márquez.
Cayo Julio César Augusto Germánico, (31 de agosto de 12 - 24 de enero de 41), también conocido como Cayo César o Calígula, fue emperador romano desde el 16 de marzo de 37 hasta su asesinato, el 24 de enero de 41. Fue el tercer emperador del Imperio romano y miembro de la dinastía Julio-Claudia, instituida por Augusto.
Era hijo de germánico, quien a su vez era hijo adoptivo del emperador Tiberio. Germánico es considerado como uno de los más grandes generales de la historia de Roma. La madre de Calígula era Agripina. De niño acompañó a su padre en sus expediciones militares por Germania, donde se calzaba con las cáligas de los legionarios, quienes le dieron el sobrenombre afectuoso de “Calígula” (“botitas”). Tras la celebración en Roma del triunfo de su padre, marchó con él a Oriente. Germánico murió durante su estancia en Antioquía, en el año 19. Después de enterrar a su padre, Calígula regresó con su madre y sus hermanos a Roma, donde la incomodidad que su presencia generaba en el emperador degeneró en una enemistad, causante probable de las extrañas muertes de una serie de parientes del futuro emperador entre los que se contaban dos de sus tíos. Sus relaciones con Tiberio parecieron mejorar cuando éste se trasladó a Capri y fue nombrado pontifex. A su muerte —el 16 de marzo de 37—, Tiberio ordenó que el Imperio debía ser gobernado de forma conjunta por Calígula y Tiberio Gemelo.
Tras deshacerse de Gemelo, el nuevo emperador tomó las riendas del Imperio. Su administración tuvo una época inicial marcada por una creciente prosperidad y una gestión impecable; no obstante, la grave enfermedad que atravesó el emperador marcó un punto de inflexión en su modo de reinar. A pesar de que una serie de errores en su administración derivaron en una crisis económica y en una hambruna, emprendió un conjunto de reformas públicas y urbanísticas que acabaron por vaciar el erario público.
 El 24 de enero de 41, fue asesinado por los ejecutores de una conspiración integrada por pretorianos y senadores, y liderados por su praefectus, Casio Querea.

Cuando durante el curso escolar no dabas un ruido, sacabas más que buenas notas y no habías tenido ni una falta de asistencia ni de puntualidad, si tus padres pedían permiso para que te fueras de vacaciones una semana antes, las monjas no ponían ningún problema. Bueno, también ayudaba que tenía diez años y con esa edad todavía no estábamos sujetos a los terribles exámenes finales, claro. Así que me “facturaron” hacia León con mis vestidos de verano, mi muñeca favorita y un nuevo corte de pelo.
Me esperaban las Ferias y Fiestas de San Juan y San Pedro, que yo no había vivido nunca. Cabalgatas, serpentinas, la Feria con sus “cacharritos” y algún helado. Ir “al Hípico” y adivinar con mis primos qué obstáculo era el más difícil de saltar, fuegos artificiales en el río,…Una de esas tardes de luz interminable, alguien dijo que había teatro en la Plaza Mayor. ¡Teatro! Eso que siempre veíamos por la tele los viernes, sí, eso mismo pero al aire libre… ¿Y cómo será eso? Pues allá que nos fuimos unos cuantos con alguna tía responsable y nuestra abuela común. ¿Quién trabaja?, se preguntaban los mayores, mientras los niños nos empezábamos a plantear por qué no había sillas para todos (en realidad no había sillas para nadie, todo el público estaba de pie). José María Rodero en “Calígula”. Vaya, a simple vista, sonaba aburrido, ese actor debía de ser “mayor” y ¿Calígula? Un emperador romano. Puffffffffff a ver si esto va a ser para “mayores”…. A ver si nos han traído con la excusa y es que quieren venir las tías….Bueno, ya no había remedio, teníamos un sitio muy cerca del escenario y aquello empezaba ya.
Salió a escena, efectivamente, “un señor mayor” (adivina a qué llamábamos mayor a los diez años) vestido de romano. Pero un romano vestido de gala, no de batalla, con su túnica y su toga. Había un espejo a un lado del escenario y nada más.
Empezó la representación y todo cambió. Aquel hombre nos transportó en menos de un minuto a la Roma Imperial, a las conjuras e intrigas, a las guerras y conquistas del Imperio, a la locura de un tirano demente. Aquel hombre ya no tenía edad, el escenario ya no estaba vacío, ya no estábamos de pie en la Plaza Mayor, estábamos en el Senado, en el Palatino, le acompañábamos al Circo. Incluso asistimos al nombramiento de su caballo como senador y a su propia proclamación como deidad. Comprendimos perfectamente que aquel Calígula era un extravagante, un pirado con todo el poder en sus manos, sentimos la opresión del pueblo romano, la impotencia del Senado, llegamos a la conclusión de que el que tanto había conspirado y atentado contra su propia familia y todo aquel que no le convenía, tendría un final poco digno.
Por supuesto que de aquella cuadrilla de primos, alguno se cansó y se aburrió, éramos una pandilla demasiado joven, pero os aseguro que yo no fui la única que volvió a casa con ganas de saber más de los tiempos dorados de Roma y con la esperanza de encontrar a José María Rodero en otro Estudio 1, o a otros como él que nos hicieran sentir aquello que durante dos horas sentimos estando de pie en la Plaza Mayor.
Aunque en las enciclopedias nos digan que “El teatro (del griego θέατρον theatrón 'lugar para contemplar') es la rama del arte escénico relacionada con la actuación, que representa historias frente a una audiencia usando una combinación de discurso, gestos, escenografía, música, sonido y espectáculo...”, aquel día comprendimos que el teatro es mucho más. Efectivamente, es un arte, un Arte con muchas mayúsculas, un Arte en el que intervienen muchas piezas. Primero, un autor, alguien que escriba una historia, ficticia o basada en hechos reales. Después, unos actores que cuenten la historia con los matices que la ha concebido el autor. Y  después un público, unos espectadores que a través del actor y los medios que éste utilice, se sientan partícipes y hasta protagonistas de esa historia, que se la crean, que la vivan, que olviden todo lo demás durante la representación,… que se vayan a sus casas plenos de experiencias y sensaciones. Eso es para mí el TEATRO gracias a José María Rodero y su interpretación de Calígula en la Plaza Mayor de León una tarde de junio.     



 

martes, 2 de agosto de 2011

LA UNIVERSIDAD DE SALAMANCA Y FRAY LUIS DE LEON

La Universidad de Salamanca es la universidad más antigua de España que existe en la actualidad y una de las cuatro más antiguas de Europa abiertas actualmente, junto con las de Bolonia, Oxford y La Sorbona.

Me encantaba ir a Salamanca, era una fiesta. Pasábamos el día con tío Pedro, tía Herminia y Herminita, íbamos de tiendas y siempre quedaba tiempo para visitar las catedrales, el puente romano, San Esteban, la Plaza Mayor o la Universidad, todo no, en un día era imposible. Mi primer recuerdo de la Universidad es estar buscando la rana. Tenía unos cinco o seis años y yo no entendía por qué había que buscar una rana, que luego resultaba ser muy pequeña, y tampoco entendía que nadie se fijaba en la estatua del fraile que estaba enfrente.
 - ¿y este quién es? No sé si fue mi padre, mi madre, mi hermano o alguna de mis tías quien me dijo que era Fray Luis de León.
- ¿y si es de León, qué hace en Salamanca?
- Pues que daba clases aquí, y estuvo preso, … y fue muy importante.
Cada vez entendía menos lo de buscar la dichosa rana…. ¿no será más importante este señor que una rana?
- “Hay que buscar la rana para aprobar el curso” - ésta sí que era una de mis tías, las maestras, ….
La verdad que con seis años no te importa mucho lo de buscar una rana para aprobar, pero luego cumples diez, trece, quince, te preparas para selectividad,… sigues yendo a Salamanca, y te aseguras de encontrar la rana, “por si acaso”… Pero a mí me interesaba Fray Luis de León y la Universidad,…. ”Universidad” sonaba a grande, a mucho, a lleno, …
Y apareció en mis libros, en mi libro de literatura estaba Fray Luis de León, fraile agustino del siglo XVI, primero estudiante y después profesor en la universidad de Salamanca, filósofo y teólogo, interesado por la cátedra de Sagrada Escritura, envuelto en envidias y rencillas teológicas con los dominicos y traductor a lengua vulgar del Cantar de los Cantares.  
 Sus temas preferidos y personales fueron el deseo de la soledad y del retiro en la naturaleza y la búsqueda de paz espiritual y de conocimiento (lo que él llamó la verdad pura sin velo), pues era hombre inquieto, apasionado y vehemente, aquejado por todo tipo de pasiones, y deseaba la soledad, la tranquilidad, la paz y el sosiego:

Vivir quiero conmigo,
gozar quiero del bien que debo al cielo,
a solas, sin testigo,
libre de amor, de celo,
de odio, de esperanzas, de recelo.

 
Y también aparecía el estilo Plateresco, tradicionalmente tenido por exclusivo de España , que apareció entre el último Gótico y el Renacimiento, a finales del siglo XV, extendiéndose durante los dos siglos siguientes. Resulta de una modificación del espacio gótico y de una fusión ecléctica de componentes decorativos mudéjares, del gótico flamígero y lombardos, así como primerizos elementos renacentistas de origen toscano. Ejemplos son la inclusión de escudos y pináculos, las fachadas divididas en tres cuerpos y las columnas de tradición renacentista. El estilo se caracteriza por una decoración prolífica que cubre las fachadas con elementos vegetales, candelabros, festones, criaturas fantásticas y todo tipo de figuraciones, ¿habéis visto las calaveras y la rana? Si al final lo  de la rana va a ser importante. La configuración espacial, sin embargo, seguía más claramente un referente gótico.
La fachada de la Universidad de Salamanca, es el ejemplo más claro de Plateresco: conocido como Escuelas Mayores, que se comenzó a construir en 1411. La fachada está dividida en tres cuerpos. El primero contiene el medallón de los Reyes Católicos que empuñan el mismo cetro, y sobre sus cabezas el yugo de Fernando y las flechas de Isabel. El segundo cuerpo contiene en el centro el escudo de Carlos V, rematado con un globo y una cruz sobre una espectacular corona; a la derecha el águila de San Juan y de los Reyes Católicos, a la izquierda el águila bicéfala del Imperio. En el tercer cuerpo hay una capillita donde se halla Papa Benedicto XIII que exhorta a los clérigos. La construcción fue dedicada a los Reyes Fernando e Isabel en 1534, muchos años después de su muerte.
Ya, sí, pero hay que ir a lo que se cuenta y toda Salamanca sabe,
La traducción a lengua vulgar del Cantar de los Cantares llevó a Fray Luis a la cárcel, la Inquisición no se andaba con tonterías. A la vuelta a su cátedra, supo resumir este episodio en “…decíamos ayer…” La historia me la contó mi tía , claro, una niña pregunta por qué dijo esto si había estado un tiempo en la cárcel, ¿cómo se iban a acordar los alumnos del día de ayer?, si no estaba… si seguramente estaba otro profesor,… pero no, es que me lo explicaron “es que lo dijo haciendo como que no pasaba nada”… Vaya, esto sí que es tener clase, ser elegante y demostrar qué es lo que importa, eso es lo que pensé o lo que intuí que me enseñaban en ese momento, hay que distinguir lo importante, hay que saber borrar lo que no afecta a nuestra personalidad, a nuestra misión,…  
 
Cuando empecé mi carrera, asistí a la solemne inauguración del curso (no era Salamanca), tenía que participar en el “Gaudeamus Igitur”, aunque fuera una sola vez, Era un paso importante en mi vida, no sabía hacia dónde en concreto, pero sí tenía claro que era hacia adelante.
Cuando terminé mi carrera, harta de estudiar, desilusionada de algunos profesores, dudando de mi futuro, asistí a mi última clase, la clase magistral del Decano, y sólo recuerdo y recordaré una única frase: “Sed universitarios, antes que facultativos”.
Por fin lo entendí, por fin supe lo que la Universidad significa, lo que Fray Luis y miles de profesores han intentado inculcar en sus alumnos, lo que miles de alumnos han practicado y gracias a ellos la Humanidad, ha progresado. Lo que significa formar parte de un todo en constante evolución, buscar, avanzar, abrir, otear, descubrir y mostrar, enseñar, ayudar y contribuir al movimiento, al avance y crecimiento de un Universo en el que todos somos piezas fundamentales, piezas clave, piezas ensambladas unas en otras que tienen el deber de crecer y ayudar a crecer a las demás.
Y también entendí que por desgracia, y aunque muchos se empeñen en comenzar sus discursos con el “decíamos ayer”, “Quod natura non dat, Salmantica non præstat”

sábado, 7 de mayo de 2011

CARLOS III Y LA PUERTA DE ALCALA


Cuando alguien a mi lado se refería a Carlos III, lo único que venía a mi mente era un cuadro de este rey vestido de cazador, que fue el promotor de varias edificaciones en Madrid  y su desastroso hijo Carlos IV. Bueno, y el dicho de  mi abuela:”el mejor alcalde, el rey”, pero que no sé a qué lo aplicaba ella concretamente.
En 1986 hicimos varios viajes a Madrid, yo siempre había ido en tren pero esta vez me fui en coche con mi hermano y mi madre. Como mi sentido de la orientación es más bien inexistente, nunca sé por dónde voy y no recuerdo las calles ni las direcciones. Aquel día, llamó mi atención un monumento que reconocí como estilo neoclásico y ¡zas! Se hizo la luz en mi mente. Quedando como una completa estúpida, exclamé: ¡Ala! ¡Mira! ¡La Puerta de Alcalá! A lo que mi hermano no pudo resistirse y apostilló con la única canción que, ese año, todos nos sabíamos de memoria: “mírala, mírala, la Puerta de Alcalá”. Sí, el año en que a Víctor Manuel y Ana Belén se les ocurrió llevar al éxito el tema de la Puerta de Alcalá, yo me fijé en ella por primera vez en mi vida.








A partir de este episodio, pues ya fue más fácil de asimilar los conocimientos que se habían quedado aletargados en mi memoria.
Esta puerta fue mandada construir por Carlos III y es obra del arquitecto italiano Franccesco Sabatini. Es de 1769 y la más célebre de todas sus obras. Su construcción debe inscribirse en un plan de mejoras urbanísticas llevadas a cabo por este rey.
Presenta una estructura horizontal con cinco vanos, los tres centrales de medio punto -el central más elevado- y los dos laterales adintelados. Sobre el arco central se levanta un ático coronado con un frontón curvo que a su vez alberga otro triangular. Sobre el perfil de la puerta observamos una atractiva decoración escultórica realizada por Roberto Michel y Francisco Gutiérrez, eliminando de esta manera la acentuada horizontalidad del monumento.
En esta obra se refunden tendencias del barroco internacional y académico en su versión monumental, acentuando el valor urbano de un enclave estratégico de la capital por la compleja relación que se establece entre puerta y paseo. Las propiedades estilísticas que en la obra confluyen procedentes del barroco tardío italiano y de un clasicismo más estricto, no alteran el efecto unitario pretendido por el arquitecto. Como centro irradiante hacia el espacio que la rodea, la puerta llega a definir la naturaleza del lugar erigiéndose en su referencial más significativo.
Fue inaugurada en 1778 como auténtica puerta de acceso a la ciudad por el camino real de Cataluña y Aragón.
Y como el término Neoclasicismo denomina al movimiento estético que refleja en las artes, los principios intelectuales de la Ilustración, pues ya tenía la siguiente pieza: Carlos III, el rey Ilustrado.
En otra visita a Madrid se nos ocurrió ir al Museo de Cera, y ahí ya fue el definitivo empujón hacia  una relación con Carlos III. Pasamos por las salas donde están representados todos los reyes de España e hicimos el repaso. Primero estaban don Pelayo, los “moros”, y aparecieron los Reyes Católicos, a continuación los Austrias, sí íbamos bien; llegamos a Felipe IV, vale…. Sí, Carlos II el Hechizado… los Borbones, nosotros controlando, Felipe V,… “Oye, ¿y éste? ¿Quién es éste?” Bueno, pues a tirar de folleto… “¡Luis I! ¿Y este otro? ¡Fernando VI!” Espera, al siguiente lo conocemos, Carlos III ¡en traje de cazador! 
Pero ya estaba sembrada la “duda investigadora”. ¿Quiénes eran esos dos personajes que se nos escapaban entre el primer Borbón y su hijo Carlos? Porque sabíamos de muy buena tinta que Carlos III era hijo de Felipe V,… así que nos sobraban dos o algo pasaba.
Lo de Luis I fue fácil, su padre Felipe V abdicó en él pero apenas reinó siete meses ya que murió prematuramente de viruela. El antiguo monarca volvió a asumir el trono. A la muerte de éste, le sucedió su siguiente hijo varón, Fernando VI,  que inició la reforma ilustrada de España a través del saneamiento de la Hacienda y la financiación industrial. Reinó trece años y murió sin descendencia.
Y así es como llegamos a Carlos, el hermano, qué alivio, ya teníamos el “hilo”.
Ahora, cuando alguien a mi lado se refiere a la expulsión de los Jesuitas, al Jardín Botánico, el Museo del Prado, el Museo Reina Sofía, los Planes de Estudios Universitarios, el plan radial de carreteras, hospitales públicos, escuelas de Formación Profesional, el impuesto de sucesiones, la demarcación territorial en provincias,….a mi mente asoma una carita de ratoncito con peluca empolvada señalando la Puerta de Alcalá y diciendo: mírala, sus ojos son testigos de mi trabajo.
Las piezas encajan, todos esos “post-it” que habían quedado prendidos en mi memoria han quedado “pasados a limpio” gracias a que mi hermano condujo alrededor de una plaza presidida por una enorme puerta y a que una mañana de domingo nos metimos en el Museo de Cera porque no teníamos ánimos para pensar demasiado.