Animada por algunos de mis amigos, me he decidido a plasmar aquí en el blog algunos de mis recuerdos, que guardo con mucho cariño y que quiero compartir con todos vosotros. Quiero agradecer a mi compañera-"profe", Rocío, que me ayudó a aprender y hacer todas estas cosas. Y a Juan, que no sé cómo hace para que todos estos recuerdos salgan a la luz.
lunes, 16 de junio de 2014
sábado, 14 de junio de 2014
RECUERDO DE UN NIÑO RUBIO RUBÍSIMO
Yo le había visto en algunas revistas y periódicos con sus
hermanas y con sus papás. Era rubio
rubísimo, yo no conocía niños tan rubios, bueno, sí, tengo un primo que era tan
rubísimo, es verdad. Sus papás eran los Príncipes de España,… ¿Príncipes de
España? Empezando por que éramos muy
niños y terminando por que había cosas de las que hacía
décadas se había decidido no hablar…
aquello necesitaba seguir un hilo…
A ver, el príncipe y la princesa eran los hijos de los reyes,
eso era verdad porque en todos los cuentos era así. Entonces, ¿el Príncipe de
España era el hijo del Rey de España?…
pero en España no había rey, había un Caudillo. Mal, muy mal, En el cole:
madre, es que no nos enteramos porque si el hijo del Caudillo no es el príncipe
y el padre del príncipe no es el rey, entonces, ¿Como puede ser que el príncipe
sea el sucesor del Caudillo? ¿No tendría
que ser el hijo del Caudillo? Nooooooooooooo, la madre lo tenía clarísimo. No,
niñas, el sucesor será el Príncipe. ¿Pero por qué? Porque lo ha nombrado el
Caudillo Ahhhhhhhhh, claro. ¿Claro? ¿Entonces
cómo puede nombrar el Caudillo príncipe a alguien? Nooooooooo, es que el Príncipe,
es príncipe por nacimiento,… ¿Entonces el padre del príncipe es el rey, no?
Noooooooooo, ¡¡¡pero madre!!! Que no nos enteramos. A ver, niñas, en España
hubo un rey, pero se votó, y vino la República,… Pero entonces,… si el Caudillo
es el jefe de la República, ¿por qué nombra un príncipe?... Niñas, niñas,… es
que la Historia de España es un poco difícil de entender, pero cuando seáis
mayores lo entenderéis mejor.
Y es que ya nos habíamos metido en un berenjenal,…. Nos
habían explicado formas de gobierno: monarquía, república y dictadura,… En unas
hay un rey,… (Y nosotras,… manda el rey…), en la república gobierna el pueblo,…
y en la última manda una persona de forma autoritaria y con dudosa
legitimación,… Bueno, pues sacando cuentas,… ¡¡¡Madre, estamos en una
dictadura!!! Noooooooooooo,… que esto es más complicado, que es que luego vino
la guerra,… el Rey había muerto,…Franco se hizo cargo del gobierno,… y… pues,….
¡¡¡Ya lo sé!!! Begoña levantó la mano y sacó su conclusión: Franco está “de
mientras”.
¡Ya lo habíamos arreglado! Porque si sólo era “de mientras”,
no sería permanente,… Pero madre, ¿es mejor la República? Mandan todos y no
solo el rey. ¿En qué se diferencia un rey de un dictador? Nooooooooooo, no son
lo mismo, ahora existen las monarquías parlamentarias, en las que el rey reina
pero no gobierna, que seguro que será lo que pase con el nuestro… ¡Esa me la
sé! Es verdad, que a mi me ha dicho mi abuela que el rey de España no gobierna
porque no tiene corona, porque Don Rodrigo la tiró al mar cuando los moros le echaron de España en la batalla de
Guadalete. ¡Ahí queda!
Cuando vi por la tele al niño rubio rubísimo al lado de su
padre que juraba unas leyes y que era proclamado Rey, yo me preguntaba ¿a éste
se lo habrán explicado en su cole tan bien como a mí en el mío? Con lo difícil
que es de entender esto….
Como nos dijo la madre, crecimos y nos lo explicaron, y lo
entendimos, y cada una y cada uno de aquellos niños a los que nos lo explicaron
lo entendimos de distintas maneras. Y seguro que el niño rubio rubísimo ha
tenido que entenderlo mejor que todos nosotros juntos, porque en unos días será
él el que esté jurando nuestra Constitución y el que será proclamado Rey. Y
allí estará otra niña rubia rubísima mirando a su papá intentando entender…
Como ya todos hemos crecido, hemos tenido tiempo de
vivir otro trocito de la Historia de España, esa Historia que tenemos tan
complicada que a cada generación nos
toca ir escribiendo queramos o no. Por eso, en estos días, a mí se me vienen
unos versos muy conocidos y un poquito cambiados:
“españolito que llegas
al trono te guarde Dios
alguna de las Españas
quiere helarte el corazón".
El próximo jueves 19 de junio de 2014 muchos
gritaremos ¡Viva España! ¡Viva el Rey!
lunes, 12 de mayo de 2014
RECUERDO DE UN DESRECUERDO
¿Desde cuándo tenemos
memoria? ¿Hasta dónde llegan nuestros recuerdos? ¿Seleccionamos lo que queremos
recordar? ¿Guardamos lo importante?
¿Olvidamos lo doloroso? ¿Borramos lo insignificante? ¿Qué criterio sigue nuestra
mente?
Mi amigo Juan, se
queja amargamente de que aún no he tenido un recuerdo para él. Yo siempre le
contesto lo mismo, mis recuerdos surgen cuando quieren y como quieren al hilo de cualquier anécdota diaria sea importante o no, mía o de otro,…
El viernes, el
sábado, o el jueves, ¿o qué día fue? Asistí al último estreno de mi amigo Juan:
“Tulipanes de abril”. ¿El tema?,… no
sé,… ¿el Alzheimer? ¿O la historia de una vida? ¿O el resultado de un amor? ¿El
final del camino? ¿El recuerdo de alguien que te olvidó?
Si te paras a pensar en esta enfermedad, llegas a la
conclusión de que en los principios del siglo XXI aún no tiene cura, sale
ganadora en todas las batalles que emprende. Te escoge porque quiere y puede,
Es una enfermedad cruel que te va borrando toda tu mente, tus vivencias, tus
conocimientos, tus amores, tus desamores, tus alegrías y tus penas. Te va
reseteando a la velocidad que quiere y elimina tus archivos en el orden que
ella decide hasta que tu cuerpo se olvida de vivir.
“Tulipanes de abril” te
hace pensar,… esto le puede pasar a
cualquiera, sí, a mí también. Y entonces, te vienen a la mente los clásicos: no
dejes para mañana lo que puedas hacer
hoy, tempus fugit, carpe diem, llena el minuto de sesenta segundos que te
lleven al cielo Te entran ganas de atrapar todas las rosas no sólo porque
mañana estarán marchitas, sino porque quizás mañana ni siquiera recuerdes lo
que es una rosa.
Por eso hoy quiero recordar
una tarde-noche de un día cualquiera, una tarde-noche en que disfruté de
minutos rebosantes de segundos que me llevaron al cielo,
Y quiero
escribir las rosas que cogí, guardar la
fotografía de lo que hablamos reímos y compartimos Pilar, Angélica, Clara, Olga,
Laura, Rubén, Paco, Mariano, Cere, Pepe y Juan, claro, porque el artífice de esos
tulipanes fue Juan.
Gracias; Juan,
por manejar los tulipanes de abril, para
que yo recuerde los pequeños momentos antes de que llegue el “desrecuerdo”.
Y por recordarme que no olvide que “Todo lo que hemos sembrado en
nuestra vida nos guía hasta el final del camino como luz en la oscuridad” (frase
de Juan Martín)
lunes, 24 de marzo de 2014
RECUERDOS DE UN PRINCIPIO
Cuando eres tan pequeña que el paso del tiempo todavía no
significa nada, cuando ya no eres tan pequeña que te empiezas a dar cuenta de
cosas. Cuando tienes una edad en la que ves que otros niños como tú entran en
la Historia, los recuerdos se quedan grabados a fuego aunque no seas
consciente… aunque tardes toda una vida en ordenarlos y en valorarlos,…
Ahora creo que mi primer “recuerdo del Principio” fue con una
frase que estaba anunciada, que era esperada y a la vez temida: ”Españoles,
Franco ha muerto”.
A partir de esta noticia, todo se agolpa en frases e
imágenes, “¿Juráis…?”. “Viva España,” “Viva el Rey,… “ Y en la tele empieza a
salir un señor que no parece un abuelo, que está delgado, que no lleva uniforme
ni medallas, que se mueve muy deprisa, que sonríe, que trabaja mucho, . ..
Todos los días tenemos leyes nuevas, o eso parece, claro, porque con nueve años
te parecía que las leyes ya estaban en el principio ese de Adán y Eva. Urnas, ¿qué
es una urna? Vamos a votar, ah, votar, ¿qué se vota? Que sí, claro, pero que
puedes decir que no, pero es que Suárez está convencido de que sí. Ah, vale,
pues que sí. Que están preparando la Constitución ¿qué es la Constitución, una
Ley Fundamental? Noooooooooooooo, es La Constitución, que se vota también, claro
Y “puedo prometer y prometo”,… y oye, que lo cumplía,…Y pasan
algunos años, y una noche, … que dice que lo deja. Para mí fue horrible, ya no
era tan pequeña, me daba cuenta, pero todavía no era mayor para terminar de
entender. Pero supe que ya no podía hacer más, que no le dejaban,…
Y al poco, desapareció. Ya no era el hombre joven, guapo, ya
no podía prometer, ya empezaban a insinuar que tampoco había sido para tanto.
Y ayer falleció, tras años de Alzheimer, y vuelve a ser el
hombre de la Transición, el hombre que nos llevó a la Democracia, el líder que
cambió la Historia de España,…
Y a mi mente llegan todos esos recuerdos de unos años que
viví sin ser consciente de ellos, con la sospecha de que eran años cruciales en
la Historia de mi país, tiempos en los que había que remontar todos juntos y
salir adelante todos juntos, con renuncias, con concesiones, pero todo en busca
de un bien común superior, y recuerdo aquella noche en la que vi a un hombre
atado de pies y manos para seguir adelante que prefirió quitarse de en medio
antes que doblegarse, un hombre que se mantuvo firme en su escaño durante un
golpe de Estado, un hombre que hizo inventario de sus bienes y rentas antes de
tomar posesión de su cargo y después de abandonarlo,
Un hombre al que hoy toda España lloramos, ¿y lamentamos que
se borrara de su mente todo aquello que fue,…?
Quizá la Naturaleza es sabia, y no permitió que este hombre
muriera sabiendo lo que hemos hecho con su legado.
martes, 21 de enero de 2014
RECUERDOS DE UN CARIÑO PACIENTE
Cuando estudiábamos la E.G.B., no había clases de Trabajos
Manuales, no, hacíamos Pre-tecnología, que con siete y ocho años era lo que nos
faltaba, tener “Pre-tecnología” para pronunciarla y no suspenderla. Era la
época de las Madres cariñosas (en mi cole las monjas eran “Madres”) y de las
“seños”, de llamarlas por su nombre y de tú, es que la enseñanza estaba
cambiando y empezábamos a ser “modernos”. ¿De qué me servía hacer un dictado
excelente, una copia impoluta y unas cuentas exactas? Pues que empezaba la pre-tecnología
de las primeras… Con aquellas tijeras que no cortaban: seño, que no corta, es
que no sabes. Con las pinturas de madera que se rompían al sacarles punta si es
que encontrabas el sacapuntas. O las ceras, esas que no tenían nunca punta y la
seño se empeñaba en que utilizáramos para colorear formas… Ala, seño, que me he
salido, pues empieza otra vez. ¿Como no recordar aquella serpiente de colorines
hecha con tiras de papel charol pegado con esa “cola” en botes que si no estaba seca, salía a
chorros por el “dosificador” y ponía el charol hecho un asco? Y tener que
quedarme después de clase a terminar mi serpiente junto con las rezagadas que
no habían terminado las cuentas y tenían que hacerlas de nuevo por haber roto
la hoja de tanto borrar y borrar,… Pero que digo yo que ¿para qué quiero yo una
serpiente de colorines y salir del cole un viernes a más de las seis y media? Y el ¿por
qué sales tan tarde? Porque le pegué la lengua al revés y tuve que repetir la
cabeza, mira, una serpiente. Anda, mete eso en la cartera, que llueve y toma el
bocadillo que llegamos tarde a la Catequesis. Y encima, llegaba a la “Cate” y
sacaba mi serpiente para enseñarla, toda arrugada de llevarla en la cartera y
con el charol descolorido porque llevaba exceso de pegamento.
Pero la E.G.B. tenía ciclos, eh? Y en el segundo ciclo la
cosa cambiaba, las seños de tú y las Madres cariñosas pasaron a ser señoritas y Madres licenciadas en matemáticas, física, filología,…, una para
cada asignatura y de usted (menos la madre hippy, pero de esa no quiero ni
“recordarme”). Éramos modernos, pero no tanto.
Ya no había Pre-tecnología, ahora que ya todas sabíamos pronunciarlo,
qué pena. Ahora estábamos en el aula de Plástica con la Madre Salinas (que en
realidad no era “Salinas”, pero me gusta mantenerla en el anonimato). Vuelta a
empezar: Madre Salinas, no me sale, que sí, mira, pon así la mano. Madre
Salinas, que se me rompe, que no, mira, sujeta por aquí, yo te ayudo. Madre
Salinas, me ha quedado un churro, que no, mira, lo puedes arreglar. Madre
Salinas, esto, Madre Salinas lo otro, Y Madre Salinas yendo y viniendo por la
clase, de mesa en mesa, sin prisas, sin pausas, sin regañarnos, con soluciones,
con ánimos, con palabras de aliento. Siempre con calma, cariñosa, paciente…
Madre Salinas, pero usted ¿cómo se llama?
Me llamo María.
Pero Madre, ¿por qué la llamamos Madre Salinas si tiene un
nombre tan bonito?
Porque queréis…
Y a partir de entonces, fue Madre María, y Madre María
siempre nos decía: “no tengáis prisa, cada cosa lleva su tiempo, y con
paciencia y con cariño, se consigue todo”. Y cuando la cola no salía del bote,
recordábamos tener paciencia, cuando las ceras manchaban, repetíamos el dibujo
con más cariño y paciencia. Si las tijeras no cortaban, nos turnábamos con
paciencia para utilizar la tijera buena.
Aquel curso de cambios, de empezar a exigirnos como adultas
más de lo que podíamos soportar ya como niñas, de no entender por qué nos
habían hecho mayores sin serlo, en el aula de Madre María encontrábamos un
remanso de paz, de paciencia y de cariño. Un lugar en el que no se competía,
todas aprendimos, todas creamos algo bonito y especial de lo que estar
orgullosas, nadie fracasó y nadie tuvo que quedarse después de clase a terminar
su serpiente de colores. Tal vez no aprendí gran cosa de pre-tecnología,
trabajos manuales o plástica, pero Madre María me enseñó que el camino en los
trabajos más difíciles tiene que ser paciente y requiere cariño y cuidado. Y
con su paciencia y su cariño me enseñó que si, como a veces sucede, las cosas
no salen o sale un churro, la meta no es la perfección sino el logro personal.
Gracias, Madre María (que éste sí que era su verdadero
nombre)
domingo, 17 de noviembre de 2013
RECUERDOS DE UNA HOJA DE CÁLCULO
¿Por qué cada vez que veo escrita la palabra Excel viene a mi mente un mapa de África? ¿Y por qué soy incapaz de entender las funciones de Excel?
Cuando acabábamos de obtener nuestra Licenciatura, todavía
creíamos a pies juntillas que nos íbamos a comer el mundo por los pies y
creíamos que lo sabíamos todo. Cuando nos acabábamos de apuntar al paro
creyendo que aquello no era más que un trámite; cuando éramos capaces de meter
la cabeza en cualquier empresa… Cuando creíamos que éramos los mejores… en
nuestra vida apareció LA INFORMÁTICA.
Me vi “matriculada forzosa” en un curso de organización de empresas
o algo parecido… no sé. Por entonces mi cabeza estaba aterrizando en varios
temarios de oposiciones, y sin saber cómo ni por qué, tuve que acampar durante
un mes en la Escuela de Caminos. Sí, acampar, porque en mi casa solo me veían
diez minutos a la hora de comer y otros diez minutos cuando llegaba
arrastrándome por la noche hacia mi camita. ¡Vaya paliza que nos metieron! ¡Como
para enterarme del título del curso! Un lunes (es que el curso se dividía en
unidades semanales) apareció un profe “realmente” desagradable acompañado de su
asistente, el Sr. Davis, muy trajeado, cargando con un ordenador y asintiendo a
todo lo que el desagradable le ordenaba. La cosa se puso bastante cruda ya
desde el principio: nada más llegar y sin anestesia, nos soltó que para él el
gran descubrimiento del siglo XX habían sido los diodos luminiscentes, oye, que me lo apunté (nunca se sabe si luego
lo puedes utilizar al escribir un recuerdo). Había que hacer ejercicios prácticos,…
gráficos con una hoja de cálculo. Vamos, que yo no había visto un ordenador en
mi vida y el desagradable pretendía que hiciera un grafico. Oiga, que yo no sé
dónde se enciende esto, que no sé lo que quiere decir “intro” si pone “enter” y
mire que somos cuarenta y ocho a hacer el grafico. Por supuesto que el grafico
nos lo hizo el señor Davis, porque en diez minutos, por lo menos yo, no supe lo
que significaba meter datos en una celda y menos aun entender lo que eran
funciones, rangos, ni gráficos de barras ni de quesito. Mire, que sí, que me he
licenciado, pero que lo que es un ordenador, no lo he visto nunca, no sé
informática. El señor Davis se apiadó de nosotros, nos hizo los gráficos, y nos
enseñó algunas cosas divertidas en el ordenador. Entre ellas, nos dibujó un
mapa de África con las caras que salían en el video de “Give me hope Johanna”, que era el éxito de entonces, y aquello fue
lo único agradable que recuerdo de la “semana
horribilis”.
Bueno, con el tiempo, ya supe que aquello era un programa que
se llamaba Lotus 123, que servía para hacer hojas de cálculo, que las hojas
de cálculo eran muy útiles para manejar datos,…
Después empecé a trabajar, y llegaron los ordenadores, y eso de que “tu ordenador debe ser tu herramienta de
trabajo y lo debes conocer y manejar como tu bolígrafo”. Anda ya, que va a
ser lo mismo mi bic, que este trasto.
Cuando yo quise empezar a querer manejar una hoja de cálculo, aquello ya no era
el Lotus 123, era Excel y me fui de curso con mi bic. A los diez minutos de
empezar el curso, en mi mente se había instalado el mapa de África y un gráfico
en forma de quesito. Una semana de lunes a viernes, cinco horas al día que no
me llegaban y me hacía los ejercicios por las tardes, total veinticinco horas
oficiales mas las que eché en mi casa que para entonces yo ya tenía un portátil
(como cambian los tiempos). Y yo con un catarro……. venga a ver mapas de África, y un profe de
Excel igual de desagradable que aquel que iba con el señor Davis. Y venga funciones y punto y coma y dos puntos y
paréntesis dentro de paréntesis, y llegar a casa e intentar entenderlo, y soñar
con los diodos luminiscentes dentro de corchetes separados por comas y ¿para
qué tengo yo que saber calcular la letra del nif con una fórmula,….?
Ah, ¿qué creéis? ¿Que abandoné? ¿Acaso la cárcel pudo con
Nelson Mandela? (que también lo veía yo cuando soñaba con los diodos africanos
y los paréntesis bailando con los dos puntos mientras el punto y coma se tomaba
una función de promedio). Pues no, entregué mis ejercicios a tiempo, hice mi
prueba final, (copiando, claro), conseguí mi título, y me he repetido, al menos
dos veces más, mi curso de Excel nivel básico. Aunque en modalidad on-line, a mi
ritmo y sin pedantes mirando por encima de mi hombro si me falta un paréntesis.
Y he aprendido cosas, no mucho, pero puedo manejar hojas de cálculo sin
estropiciarlas, Y aún más, he podido completar un nuevo curso de Excel avanzado
con las felicitaciones de mi profe virtual por el esfuerzo, ya que no por los
conocimiento adquiridos, y estoy orgullosa, porque sé que soy capaz de
esforzarme una y otra vez por aprender y entender cosas que me han superado más
de una vez, porque soy capaz de no abandonar ante las dificultades, y porque no
me importa repetir y repetir y preguntar y preguntar, Y a Dios pongo por
testigo de que un día conseguiré entender las funciones de Excel, a pesar de
los dichosos diodos luminiscentes y de los profes pedantes. Porque si África sale del apartheid, yo también, con Johanna o sin ella,…
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